Décadas después del asentamiento teórico freudiano, Jacques Lacan recoge el relevo y -entre otros conceptos- revisita la definición de "síntoma", desempolvando la ortodoxia psiquiátrica de la que venía aquejándose.Lacan nos ubica en la tesitura de reescribir el concepto de neurosis: aquel que se considere normal que arroje la primera piedra.
Desde este atrevido planteamiento, el síntoma psíquico dejó de ser característica diferencial de los alienados para convertirse en usufructo de la humanidad. De hecho, la humanidad quedaba denunciada como un síntoma en sí misma, como una perversión de los instintos animales que, eso sí, rezumaba como desecho sublimatorio brillantes conquistas como la cultura o la propia autoconciencia.
En un travieso ejercicio de trasgresión teórica, Lacan embistió sobre los propios pilares del psicoanálisis clásico y, pese a defender a ultranza su propia filiación freudiana, nos arrojó el guante de revisitar los viejos conceptos a la luz de nuevas entelequias.
En fin, en el artículo que adjunto se aborda la diferencia entre el symptôme y el sinthome, la interrelación de los tres registros, el espacio que entre ellos se establece y donde se acomoda el Yo del sujeto, el cuarto nudo borroméico, la función protésica y protectora del Nombre del Padre...
Ánimo, valientes.


